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Taller de Memoria, Verdad y Justicia en La Cámpora 4ta. sección en Chacabuco: “Los que transformaron en una noche negra al país están al acecho”

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Con el objeto de reflexionar propuestas de acción para profundizar los lineamientos en materia de derechos humanos que impulsa el proyecto de gobierno desde hace una década y con el eje puesto en el necesario acompañamiento de los testigos para el juicio en el que están procesados siete represores por delitos de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en la ciudad de Junín, compañeros de La Cámpora Derechos Humanos, junto a los responsables políticos de la organización en la IV sección electoral de la provincia de Bs. As, responsables políticos distritales (ciudades presentes: Carlos Casares, Chacabuco, Chivilcoy, General Viamonte-Los toldos-, Junín, Leandro N. Alem-Vedia-, Nueve de Julio y Pehuajó), responsables del área DDHH de cada distrito y compañeros del territorio, realizaron el sábado 24 de agosto un taller sobre Memoria, Verdad y Justicia.

El responsable político de esa Sección, brindó la bienvenida a los participantes y recordó que los actores que perpetraron modelo económico que predominó durante el “terrorismo de Estado”, son los mismos que quieren volver a través del Frente Renovador, por ejemplo, con (Sergio) Massa y el representante del multimedio Clarín, (Héctor) Magnetto, para generar más excluidos, menos trabajo, menos asignación universal por hijo y menos integración latinoamericana. “El mejor homenaje que le podemos hacer a Néstor (Kirchner) es reventar las urnas de votos y conciencia el próximo 27 de octubre, porque este proyecto político le devolvió la felicidad al pueblo”, aseveró.
Luego se insistió en formarse y comprender lo que implican estos 30 años de democracia y especialmente la consolidación de este principio durante la última década para ejercer el debido acompañamiento a las testigos y las víctimas que declararán en la causa judicial que se desarrollará en la ciudad de Junín. Así mismo, se señaló que así como la estrategia de la dictadura cívico militar fue la inmovilización del pueblo mediante la mecánica del terror, hoy debemos combatir esas secuelas y tejer los vínculos de nuestra generación con la memoria, la verdad y la justicia.
Además de la militancia partidaria se acercaron integrantes de la Comisión Memoria y Justicia de Chacabuco y de la Ong Movimiento por la Defensa de los DDHH de Junín, su intendente, Mauricio Barrientos y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, oriundo de esa localidad, que acudió al salón del Centro de Ex Combatientes de Malvinas (que también adhirieron a la iniciativa) en el que se desarrolló la ronda de debate debido a que el número de militantes sobrepasaba la capacidad para albergar que las instalaciones de la Unidad Básica local posee.
“Hay dos proyectos económicos enfrentados -señaló el legislador- cuando fracasaron en el plano político acudieron a las fuerzas armadas para implantarlo”, aseguró. Además advirtió que ganar el proceso electoral es imperioso para legitimar los avances; y que “es un mandato histórico el vínculo generacional con la juventud, ya que hay que coordinar la articulación de la toma de la posta en la reproducción de nuevos cuadros políticos”, alentó el dirigente.
Como es habitual en la dinámica de trabajo, los compañeros de La Cámpora Derechos Humanos que brindaron el taller, pasaron un material audiovisual de contenido histórico para reflejar la cronología de los sucesos que actúa como disparador de la discusión. Los relatos fueron contextualizados en clave histórica y geográfica, con el objeto de tomar real dimensión de lo que constituyeron los delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de estado como instrumento, haciendo hincapié en sus causas y consecuencias socio-económicas, políticas y culturales, para entender que los actores involucrados, tanto los victimarios representantes del poder fáctico, como las víctimas, coexisten en nuevas formas organizacionales dentro de la sociedad.
Hoy los dispositivos desestabilizadores en contra de gobiernos constitucionales no se dan a través del uso de las fuerzas armadas como antaño, pero sí son dominados desde las tecnologías, especialmente por las telecomunicaciones como formadores de opinión. Detrás de la disputa por la implementación de una Ley de Medios de Servicios de Comunicación Audiovisual se garantizan no sólo la democratización de la palabra, sino principalmente el resguardo del sistema democrático regulado por los representantes elegidos por el pueblo.
Por último se debatió acerca de la violencia institucional por parte de las policías provinciales, o en la temática de la trata de personas con fines de explotación; como así también en las diferentes interpretaciones históricas en cuanto al accionar de los distintos gobiernos que tuvieron lugar en esta treintena democrática, las disímiles formas y contenidos que se manifestaron en la construcción de poder y la factibilidad de la relación de fuerzas vigente, necesaria para el desarrollo de políticas de estado que impliquen los avances sociales y la profundización de los derechos humanos, para los cuales todos los presentes en el taller se comprometieron desde el lugar que a cada uno le toca a cuidar, garantizar, defender y profundizar con militancia, para las presentes y futuras generaciones.

Situación de casos sobre derechos humanos en Chacabuco

Los compañeros detenidos desaparecidos por el terrorismo de estado de 1976-1983 de la ciudad de Chacabuco son José Cassino, Jorge Dimattía, María del Carmen Pregal, Roberto Carnaghi, Marta Mónica Claverie, Liliana Ross, Eduardo Cagnola y Haroldo Conti. Todos ellos fueron detenidos y secuestrados en Capital Federal,  Gran Bs As y La Plata ya que estaban viviendo y militando allá.

Liliana Ross y la señora de Eduardo Cagnola, Liliana Pereyra (también desaparecida y oriunda de La Plata), estaban embarazadas al momento de la detención.

Los familiares de desaparecidos de Chacabuco comenzaron su camino de denuncias y lucha junto a las Madres aproximadamente en el año 1978 (a medida que se iban enterando de los secuestros). Continuaron durante todos los años que siguieron reclamando verdad, memoria y justicia y realizando actividades, hasta organizarse muchos de ellos y constituirse como un organismo de derechos humanos en el año 2001 (Comisión Memoria y justicia). Han realizado hasta la fecha distintas marcas de la memoria, charlas, visitas de personalidades reconocidas, concursos, homenajes, etc.

En septiembre de 2008,  a través de una disposición general de la justicia y del Banco Nacional de Datos Géneticos,  las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron al nieto 95. Es el hijo de Eduardo Cagnola y Liliana Pereyra, Federico Cagnola Pereyra,  nieto de Nilda Cagnola. En esos días Federico se encontró con sus abuelas, tíos y primos.

Liliana y Eduardo fueron secuestrados el 5 de octubre de 1977 en una pensión de Mar del Plata. Ambos fueron trasladados a la Base Naval local. En diciembre de 1977, Liliana fue trasladada para parir en la ESMA, donde funcionaba la maternidad clandestina de la Armada.  Durante más de dos meses estuvo alojada en la “sala de embarazadas”, en el tercer piso del Casino de Oficiales, pegado a “Capucha”. En febrero de 1978 dio a luz a un varón, a quien llamó Federico. La asistió en el parto el médico y capitán de navío retirado Jorge Luis Magnacco.

En el año 2009 se identificaron los restos óseos de Marta Mónica Claverie, detenida desaparecida de la localidad de Castilla, partido de Chacabuco. Sus restos habían sido exhumados en el cementerio de Lomas de Zamora entre los años 2004 y 2006.

En el año 2011 fueron identificados los restos óseos de Liliana Ross. En el año 1984, en una fosa común fueron encontrados varios restos óseos en el Cementerio de San Martín, pero no se había realizado la identificación de esos restos. En el año 2010, el Equipo de Antropología Forense los identificaron a través de estudios de ADN y le comunicaron a los familiares de Liliana la noticia del hallazgo.

Los antropólogos descubrieron luego de los estudios correspondientes que Liliana fue asesinada por el terrorismo de Estado cuando estaba embarazada de cinco meses y medio. Se determinó que los restos inhumados como NN el 2 de febrero de 1977 en el cementerio de San Martín pertenecían  a Liliana Irma Ross. Con su identificación, se supo que su embarazo no llegó a término. Así, las Abuelas dieron por resuelta con profundo pesar una de las denuncias de la institución, el caso 104.

Los restos de Liliana Ross fueron recibidos en abril del año 2011 en su ciudad con un acto homenaje realizado en el Concejo Deliberante de la Municipalidad. En el mismo hablaron Horacio Pietragalla, entonces integrante de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo; y amigos, familiares e integrantes de la Comisión Memoria y Justicia. Centenares de vecinos y todas las fuerzas políticas acompañaron a los familiares y recibieron los restos de Liliana, que fueron luego enterrados en el cementerio local.

En diciembre de 2012 se dictó sentencia en los tribunales federales de La Plata por el circuito Camps dándole prisión perpetua a los imputados. Entre los casos de detenciones y desapariciones que fueron probaron por la justicia en esta causa está el de José Cassino y se comprobó por relatos de testigos que fue secuestrado, detenido y desaparecido  en el llamado “circuito Camps”. Su hermana Teresita fue también testigo en esta causa y pudo recibir al escuchar la sentencia, mientras estaba presente en el juicio, la tan sanadora justicia.

En esos meses el Equipo de Antrología Forense se comunicó con la familia ya que identificaron los restos de José “Pepe” Cassino.

En marzo de 2013 los restos óseos de José Cassino fueron entregados a sus familiares. En el patio cubierto de la Municipalidad de Chacabuco se realizó el acto de homenaje y recibimiento de sus restos. Participaron del mismo, familiares, vecinos, funcionarios, todas las fuerzas políticas y la Comisión Memoria y Justicia.

El 8 de febrero del año 2013 comenzó el juicio a los apropiadores del hijo de Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola y a quien actuó como entregadora del bebé.

El 15 de abril del año 2013, el  Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer  la sentencia en  la causa. Los jueces Néstor Guillermo Costabel, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia aplicaron una condena de seis años de prisión sobre los apropiadores Cristina Mariñelarena y José Ernesto Bacca y la entregadora  Inés Graciela Lugones, viuda del teniente coronel Guillermo Minicucci, quien comandó el centro clandestino El Vesubio durante la última dictadura cívico militar.

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