Menu

Rodolfo Mattarollo

0 Comments


Compartir

Los jóvenes que concebimos la política como la herramienta transformadora que posibilita el camino hacia la justicia social, la soberanía económica y la liberación, alzamos las banderas de los que brindaron sus vidas como los compañeros desaparecidos por la última dictadura militar, pero hubo muchos otros que desde el anonimato fueron héroes colectivos y nos siguen alumbrando en este proceso que nos guía hacia una patria más digna.

Uno de esos luchadores que reivindicamos se llamaba Rodolfo Mattarollo, quien falleció a los 74 años, durante la tarde del 18 de junio de 2014 debido a  una descompensación cardíaca. Este gran hombre fue despedido durante la mañana del 19 de junio en la sala Mignone de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación por sus compañeros “con los honores que un verdadero militante se merece”, según informó Martín Fresneda a través de un comunicado del organismo que dirige.

Mattarollo integró junto a Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde y Carlos González Gartland el grupo de abogados que desde los años 70 defendieron a los presos políticos y sindicales en los diferentes períodos dictatoriales. Fue clave en la acusación por la “Masacre de Trelew”,  hecho que le valió el exilio en París (1976-1983) durante la última dictadura cívico militar. En esa ciudad francesa fue fundador de la Comisión Argentina de Derechos Humanos.

El abogado porteño, comprometido durante medio centenar de años con las causas de derechos humanos, también ejerció el periodismo y la poesía a lo largo de su vida. Rodolfo fue además designado por el expresidente Néstor Kirchner como Secretario Técnico de la UNASUR, en reconocimiento por su trayectoria intachable y por la labor diplomática que ejerció en misiones de Naciones Unidas, en la Organización de Estados Americanos, en representación de nuestro país, y como funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos durante la gestión de Eduardo Luis Duhalde.

Allí donde las democracias trastabillan, en cada lugar del mundo donde las pujas de poder sometan a los pueblos a procesos extremos como las guerras o las catástrofes humanitarias, siempre estuvo la mirada señera de este argentino para poner el hombro y la experiencia al servicio de las causas justas.

“Hace poco tuve el privilegio de estar con él. Me habló sobre el proceso de humanización del Estado. Humanizar el Estado, que es una estructura de ordenamiento político y social, es una tarea filosófica difícil y necesaria”, rememoró Fresneda. Como él, cada integrante de los organismos de derechos humanos y cada militante lo llevarán en su corazón como bandera hasta la victoria.

Etiquetas: , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *