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LA TINTA ATENTA CONTRA LA DEMOCRACIA

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Encubiertos en el anonimato de un editorial, el diario La Nación atenta contra la democracia, lleva adelante su reclamo de «No  más venganza», y apunta su mirada sobre los juicios de lesa humanidad. Reclama desde cada línea del artículo publicado hoy que los genocidas no cumplan su condena en cárceles comunes; su principal argumento es la ancianidad.

Verdad y Justicia, ambos conceptos se complementan, no existe el uno sin el otro. Ese ideal es el que persiguen los organismos de Derechos Humanos, movimientos sociales y políticos y la sociedad Argentina en su conjunto. La Democracia se sustenta en base a verdad y justicia.

Vade retro, La Nación impacta en el corazón de la democracia cuando vuelve con el discurso de la teoría de los dos demonios para justificar el Terrorismo de Estado que llevó adelante la última dictadura cívico-militar entre 1976-1982. La discusión sobre Derechos Humanos comenzó en el gobierno de Raúl Alfonsín y se afianzó con la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, cuyo trabajo se sintetiza en el libro «Nunca Más». Luego, tuvo un retroceso con las leyes de Punto Final, Obediencia Debida, triste fruto de los mismos intereses que persiguen los grandes medios como La Nación y Clarín, y, finalmente, los indultos de Menem, todos recursos jurídicos administrativos que borraron con el codo lo que la incipiente democracia había escrito con la mano.

La búsqueda de la Verdad y la Justicia tuvo avances y retrocesos, recién logramos consolidar un proceso con prisa y sin pausa desde el 2004. Esa decisión y política de Estado está asociada de manera indeleble a los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner. Incluso el presidente de la Corte Suprema de Justicia se refirió a los juicios como parte del contrato social de los argentinos. Nuestra sociedad no va a permitir que retrocedamos en este punto, más allá de la lucha simbólica por la que vienen los sectores que se pronuncian desde los editoriales del diario de los Mitre: la restauración de la “memoria completa”, la nueva forma de llamar a la teoría de los dos demonios. Pero esto no es nuevo: en ese sentido se vienen pronunciando hace rato personas como Graciela Fernández Meijide desde el mismo diario.

Cada línea del editorial de La Nación, su arenga de «ha llegado la hora de poner las cosas en su lugar», lejos de intimidarnos no fortalece en el seguimiento de los juicios, en seguir buscando los nietos para poder decirles bienvenidos a la verdad. Es peligroso confundir la Memoria, la Verdad y la Justicia con sed de venganza. Nada esperó el diario para marcar la cancha del presidente electo. No llegaron a desinflarse los globos del festejo PRO y La Nación ya busca imponer agenda, dejando atrás la Memoria, ninguneando la Verdad, ignorando la Justicia. Ese no es el Cambio que queremos. Debemos estar atentos y defender los logros de estos 12 años.

 

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