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La Metropolitana y su costumbre del gatillo fácil

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El lunes 9, cerca de las 15 hs., Lucas Cabello volvía de comprar dos sandwiches de milanesa en una panadería de La Boca. En la puerta de su casa había un oficial de la Policía Metropolitana en consigna por un conflicto entre vecinos. Tuvieron un intercambio de palabras y, después, Lucas cayó al piso, baleado. El primer disparo entró por su garganta y lo desplomó, los siguientes dos tiros lo encontraron ya indefenso en el suelo, uno fue a la altura del bazo y el otro en la ingle. Todo esto pasó a metros de su hijita de 2 años. La policía no hizo nada por intentar salvarle la vida, fueron los mismos vecinos los que lo cargaron en un auto y lo llevaron al Hospital Argerich. Hoy, Lucas está peleando por su vida y el pronóstico no es favorable: como uno de las balas se alojó en la médula es muy posible que pierda la movilidad en piernas y brazos, también le extirparon el bazo. Tiene 20 años. Ricardo Ayala, el policía que le disparó a quemarropa, asegura que dio la voz de alto y que Lucas estaba armado, pero el arma nunca se encontró. Desde la defensa de Lucas piden que se le dicte la prisión preventiva por “tentativa de homicidio”.

María Eugenia Vidal, Vicejefa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Gobernadora electa de la Provincia de Buenos Aires se paró frente a las cámaras de televisión y en una rueda de prensa declaró que el oficial de la Metropolitana intervino en lo que “en origen es un caso de violencia de género”. “Se le había dado un botón antipánico a la pareja de esta persona y se agregó una consigna policial, para otorgarle protección a la mujer”, explicó Vidal. “El agente le dio la voz de alto, pero (Lucas) no atendió el pedido y ahí se generó la reacción de la policía”. Estas versiones fueron desmentidas categóricamente tanto por la mujer como por el resto de la familia de Lucas, quienes aseguran que estaba desarmado, que no existía tal denuncia sobre violencia doméstica y que tampoco contaban con botón antipánico.

Para Miguel Ángel Palazzani, titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN), lo de Lucas fue un fusilamiento. Sin vueltas. “Estamos ante un hecho gravísimo de violencia institucional que de acuerdo a las pruebas y declaraciones de familiares y testigos presenciales configura una tentativa de homicidio calificado por parte de un efectivo de la Policía Metropolitana contra el joven Lucas Cabello”, expresó.

Por su parte, el colectivo #NiUnaMenos también se pronunció respecto de las declaraciones de Vidal a través de un texto titulado “No en nuestro nombre: la violencia machista no justifica la violencia policial”. En este comunicado, los firmantes expresan que “la búsqueda de justificación de un caso más de gatillo fácil muestra con claridad dos cosas: que el Estado porteño se ampara en un problema real -la violencia contra las mujeres- para avalar un accionar en extremo punitivo, sin respeto al debido proceso ni a las garantías constitucionales”.

El de Lucas Cabello no es un caso aislado. Desde que entró en funciones, en el año 2010, la Metropolitana estuvo involucrada en cerca de 30 casos de “gatillo fácil”. Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) hirió al menos a 111 personas en intervenciones violentas. Su accionar impune siempre fue respaldado por el poder político de la Ciudad que justifica lo injustificable y encubre con declaraciones, siempre refutadas, cada caso de violencia institucional.

Con Lucas ya internado, el maltrato continuó. La madre de Lucas y su pareja quisieron hacer la denuncia en la comisaría N°24, pero no se la tomaron. Tampoco aceptaron declaraciones de los vecinos que se presentaron como testigos y se negaron a brindar información sobre la carátula de la causa. La familia recurrió al PROCUVIN para recibir asesoramiento.

Mientras tanto, frente a tanta desidia, el apoyo de los vecinos, amigos y organismos de derechos humanos fue inmediato. Todos se movilizaron para denunciar el atropello policial y exigir justicia, marcharon en La Boca y acompañaron a Carolina Vila (madre de Lucas) en una conferencia de prensa. Allí estuvieron también familiares de otras víctimas que forman parte de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, como Miriam Miranda, madre de Sebastián Bordón. También los diputados del Frente para la Victoria acompañamos a la familia y apoyamos el reclamo. Además, se sumaron los legisladores porteños: Lorena Pokoik, Paula Penacca, Pablo Ferreyra y José Cruz Campagnoli, entre otros funcionarios y militantes. Todos coincidieron en que la Metropolitana tiene que cuidar y no matar, no se puede lamentar más muertes por la irresponsabilidad de quienes patrullan las calles, hay que terminar con la encubrimiento y la impunidad. Todos compartieron un deseo (que Lucas se recupere) y bajo una misma consigna: que se haga justicia.

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