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INICIO EL JUICIO DE LOS LIBROS EN SALTA

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El lunes 10 de febrero, comenzó el juicio contra los militares retirados Carlos Fernando Tozzeto Arias y Juan Manuel Gestoso Presas, acusados de haber intentado destruir dos libros de la guardia del Hospital Militar de Salta, cuyas anotaciones comienzan en 1976, año en que imperaba el terrorismo estatal, y se prolongan hasta la década del 90.

Este proceso se remonta al 15 de mayo de 2008, cuando Tozzeto Arias (por entonces director general del Hospital Militar) junto a otras personas, encontró los dos libros en el lavadero del Hospital. El hallazgo se dejó asentado en un acta. Tozzeto Arias, quien asegura que los libros eran ilegibles debido a la humedad y el moho, los entregó al teniente coronel Gestoso Presas, que por entonces era jefe de la Compañía de Inteligencia 5, para que evaluara si contenían información valiosa y si correspondía guardarlos.

Gestoso Presas juzgó que no tenían información relevante, por lo que resolvió quemarlos, decisión con la que Tozzeto Arias coincidió. La destrucción le fue ordenada al capitán Silvio Manino Leal, quien advirtió que la orden era irregular, fingió cumplirla pero guardó los libros en su domicilio, hasta que pudo entregarlos al Ministerio de Defensa.

Así se inició un sumario interno y una investigación penal. En lo administrativo, Tozzeto Arias y Gestoso Presas fueron pasados a disponibilidad primero y luego, a retiro. En la causa penal, el ex director del Hospital está acusado de incumplimiento de los deberes de funcionario público y el ex jefe de Inteligencia, de tentativa de destrucción de objetos destinados a servir de prueba.

Uno de estos libros es un registro de la sala de Maternidad del Hospital Militar, durante 1976, y se presume que podría contener información vinculada a hechos de terrorismo de Estado. El otro libro es el registro de enfermos de la sala de Varones del Hospital.

El ex teniente coronel Juan Manuel Gestoso Presas expuso su “profundo arrepentimiento” por haber ordenado destruir dos libros de la guardia del Hospital Militar de Salta, que contienen registros de nacimientos comprendidos desde principios de 1975 y mediados de 1990, pasando por toda la etapa de la última dictadura. El ex militar dijo que esta decisión fue “un error” y “una imprudencia” de su parte.

El 15 de mayo de 2008, Tozzeto Arias, que era director del Hospital Militar, encontró dos libros de la guardia y los entregó al jefe de la Compañía de Inteligencia 5, Gestoso Presas, quien ordenó al entonces capitán Silvio Manino Leal que los destruyera. Los libros se salvaron porque este último incumplió la orden y los ocultó para luego entregarlos al Ministerio de Defensa de la Nación. Así se inició esta causa.

Asistido por los abogados particulares José Spuch y Nicolás Ortiz Saravia, Tozzeto Arias reiteró que los libros “no estaban en condiciones, tenían las tapas con moho. No estaban chorreando pero tenían algunas hojas pegadas” y por eso decidió llevarlos al jefe de Inteligencia, para que los revisara y determinara si debían conservarlos o los destruían. Añadió que Gestoso Presas le dijo que se los dejara y luego, “informalmente”, le informó que había ordenado incinerarlos porque consideró que su contenido era “intrascendente”.

Mientras el militar hablaba los fiscales Francisco Snopek y Juan Manuel Sivila hojeaban los grandes libros: se los veía en muy buenas condiciones, con las hojas legibles y sus tapas forradas con papel azul tipo araña. El juez Federico Díaz quiso saber cuál era el que tenía las hojas pegadas, pero el acusado no pudo señalarlo.

La declaración de Tozzeto Arias motivó a Gestoso Presas, asistido por el ex fiscal federal Oscar Tomás del Campo, a hacer aclaraciones: “Cada jefe es responsable de lo que ocurre en su unidad y del personal a su cargo”, recordó, dijo que el área de Inteligencia no tiene ninguna injerencia en la documentación de otras. Añadió que desconocía que había un pedido de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para que el director del Hospital informara si se había producido algún nacimiento en determinada fecha de 1975. Sostuvo que respecto del tratamiento que debía dar a los libros le indicó al médico tres opciones: enviarlos al Comando de Sanidad, guardarlos en el archivo del Hospital o destruirlos, si consideraba que su contenido era irrelevante. Aseguró que Tozzeto Arias eligió incinerarlos y le pidió que lo hicieran en la Compañía de Inteligencia porque en su unidad no tenía “gente de confianza” para hacerlo. “Ahí fue cuando cometí el error de ordenar su destrucción”, sostuvo. Y remató: “No solo cometí una imprudencia (…), además fui sorprendido en mi buena fe respecto del contenido de esos libros”.

Ayer declararon cinco testigos, uno de ellos, Rodolfo Retamozo, que era encargado del sector donde se encontraron los libros, incurrió en tantas contradicciones que los fiscales terminaron pidiendo que su detención y que sea investigado por falso testimonio. El Tribunal decidió remitir copias para iniciar una investigación.

La audiencia continuará el 18 de febrero

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