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Franja de Gaza: “No reír ni llorar, sino comprender”

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El periodista y analista de política internacional, Pedro Brieger, compartió un debate para entender el conflicto de medio oriente entre Israel y Palestina, en un territorio en el que están “condenados a convivir 4 millones de palestinos y 6 millones de judíos”. La actividad fue organizada por La Cámpora Derechos Humanos, el martes 22 de julio, en la Unidad Básica de Parque Patricios, ante un auditorio colmado de compañeros militantes.

El Diputado Nacional Horacio Pietragalla, al presentar al orador principal de la jornada sugirió que el objetivo de esta charla es entender por qué surge la violencia entre estos pueblos. “El pueblo Palestino sufre un acoso y la falta de libertad que hace que cualquiera de nosotros no nos imaginemos vivir de esa manera”, señaló.

Con la frase del filósofo holandés Baruch Spinoza: “No reír, no llorar, sino comprender”, Brieger propuso el puntapié para desandar el camino que nos lleva a una región en donde hace apenas unos días los ataques del segundo ejército más poderoso del mundo, como es el de Israel, se cobró la vida de más de 600 palestinos, en su gran mayoría civiles que viven en la “prisión a cielo abierto” que se ha convertido la Franja de Gaza, desde la ocupación sionista que lleva 48 años.

Uno de los presentes preguntó qué hace que la opinión pública nacional pondere estos sucesos por sobre otros, y es quizá una de las cuestiones que tienen que ver con una identidad, con la historia de lucha de los pueblos, que supimos escribir. “Lo importante de Gaza es lo que simboliza, así como en los 60’ fue Vietnam o Cuba, la lucha de los oprimidos en contra de los opresores”, reflexionó Brieger.

En su opinión, mientras Israel ocupe Gaza no va a haber solución a este conflicto porque se trata de dos pueblos que creen que el territorio en disputa les pertenece y ensayó alguna de las claves históricas que lo pergeñaron.Puso sobre el tapete nociones como la justificación o la condena de la violencia, el sentimiento de frustración por parte de quienes sufren la ocupación militar hace tantos años, así como la utilización del término terrorista ya que dependen del contexto en que estas acciones se desatan.

“Es difícil ponerse en el lugar del otro”, afirmó Brieger tras relatar la parábola del edificio en llamas, donde uno se salva a costa del otro.

Los judíos legitiman su posición fundada en una cultura milenaria según su creencia religiosa que los insta a ocupar un territorio para formar una nación que no poseían confiando que será la solución a siglos de persecución, genocidios y destierros sufridos. Mientras que los palestinos hace siglos que viven allí y es tan fuerte el arraigo que las generaciones cargan como símbolo las llaves que abrían sus hogares, ahora destruidos.

Cómo resolver este dilema con dos lógicas tan opuestas se preguntó el periodista teniendo en cuenta los sucesivos acuerdos de paz y resoluciones internacionales. Las Naciones Unidas (ONU) repartieron en 1947 el territorio, creando las fronteras que conocemos hoy. Esta decisión fue aceptada por los judíos que no tenían nada qué perder, pero no por su contraparte, y es así como en 1967 se desata la guerra entre los árabes y el Estado de Israel que ocupa el norte del territorio de Siria, conocido por los Altos del Golán y Cisjordania, la parte oriental de Jerusalén y Gaza, que representa una franja de tan solo 50 por 17 km, habitada por un millón y medio de habitantes.

Los seis días que duró esa guerra sirvieron a los ocupantes para negociar el control y la administración de los territorios y, a pesar de la resolución de la ONU N° 242, que insta a las partes a retornar a las fronteras de 1948, porque todos los Estados tienen derecho a poseer fronteras seguras para desarrollarse, Jerusalén es anexada a Israel sin reconocimiento internacional, mediante una ocupación militar que prohíbe a la población cualquier manifestación o actividad política, sindical. Este sitio es fundamental porque en él se encuentran los principales sitios sagrados para las tres religiones más importantes del mundo: el islam, el judaísmo y el cristianismo.

La desproporción de fuerzas da origen durante los años 60 a movimientos de liberación como la Organización de Liberación Palestina (OLP), el Movimiento Nacionalista Al Fatah y Movimiento de Resistencia Islámico (HAMÁS), con formas de resistencia que utilizan tácticas de guerrilla urbana para combatir a su poderoso enemigo.

A pesar de la evidente disparidad, Israel no ha podido tras 48 años de ocupación imponerse

definitivamente, aunque avanzó paulatinamente con las expropiaciones de terrenos, con las construcciones de asentamientos en los territorios invadidos, el muro que divide la ciudad de Belén al medio, el control de las fronteras, de la economía y del agua de toda la población.

“Además, tal como sucedió en conflictos similares, la mayor crisis en el interior de la sociedad no es por la muerte de civiles del otro bando, sino cuando empiezan a morir del propio ejército”, asevera, interpretando el fenómeno de cuestionamiento moral que surge en el seno de la  comunidad, aunque la dimensión de la tragedia a veces no permita tales distinciones.

“Esta región fue mencionada por un artículo de un periodista judío como “La pequeña Argentina”, justamente por el perfil que tiene la ocupación militar represiva con comportamientos de potencias coloniales”, advirtió el analista.

Meternos en el tema hasta que nos duela el alma es un mandato imperiosamente humanitario, ya que es parte de una lectura política obligada, no para condenar desde la distancia física y cultural, pero necesariamente para tomar parte desde el compromiso por el otro que requieren de una conciencia política desarrollada, conciencia de saber que siempre existen réplicas de los desastres humanitarios que implican las guerras, mientras existan las pujas entre opresores y oprimidos.

Como militantes integrantes de una organización del movimiento nacional y popular, no somos indiferentes al dolor de las víctimas inocentes, por ello nos sumamos al pedido de cese inmediato de hostilidades hacia la población civil palestina y bregamos por una superación pacífica y efectiva de la situación.

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