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EL DIA QUE CAROLINA Y LOS HERMANOS ZICCARDI VOLVIERON A ENCONTRARSE FRENTE A LA CASA DONDE SOBREVIVIERON

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Intacta la memoria treinta y ocho años después

A 38 años del ataque del Ejército a la casa de Castelli 4531 en la ciudad de Santa Fe; los tres Compañeros  que sobrevivieron se reencontraron en un emotivo acto. Ramón Ziccardi, su hermano Hernán y Carolina Guallane tenían entre 5 años y 13 meses en el momento en que mataron a sus padres que militaban en el peronismo.
Hoy ellos militan en la agrupación La Campora.

Ramón Ziccardi tenía cinco años y su hermano Hernán, un año y medio. Carolina Guallane que era Paula Cortasa, trece meses. El 11 de febrero de 1977, un operativo del Ejército bombardeó la casa donde ellos vivían, en calle Castelli 4531. La primera en caer fue Cristina Ziccardi (“Leda”). Blanca Cortassa (“Cuca”), embarazada a término, agonizó diez días con un tiro de gracia en la cabeza antes de perder a su segundo bebé. Enrique Cortassa está desaparecido desde entonces. Ayer, 38 años después, aquellos hijos de peronistas que casi doblan en edad a sus padres volvieron a abrazarse en la misma vereda, en un intento por curar heridas y dolores. Un reencuentro por las baldosas de la memoria que colocó el Foro contra la Impunidad y por la Justicia con los nombres de los tres caídos. Otra marca en la senda del genocidio en Santa Fe y el desplome de la propaganda y mitos del terrorismo de estado que presentaba como supuestos enfrentamientos el asesinato de militantes políticos que resistían con sus niños.

En el acto participaron compañeros de la campora Santa Fe.
Carolina llegó con su esposo y su hijo. Los hermanos Ziccardi, en familia. El abrazo entre los tres fue largo y emocionado. Ya se habían visto en 2012, cuando Ramón y Hernán la visitaron en su casa, en Venado Tuerto, pero era la primera vez que se reencontraban en Santa Fe, desde aquel verano del ’77. La masacre de Castelli 4531 es uno de los hechos que juzga el Tribunal Oral Federal en una megacausa en la que están imputados el ex juez de Menores, Luis María Vera Candioti y el coronel Carlos Enrique Pavón, entre otros. Pavón es el militar que entregó los chicos a Vera Candioti con una nota del Ejército que es la prueba de la infamia, porque está fechada el 4 de febrero de 1977, siete días antes del bombardeo.

Ayer, los Ziccardi se reencontraron también con compañeros de sus padres, que los refugiaron a ellos y a su mamá, después de otra masacre, el 19 de enero de 1977, en Ituzaingó y Las Heras, donde cayó su padre, Osvaldo Ziccardi (“Cholo”) y otros tres dirigentes montoneros: Jorge Priotti, Ileana Gómez y Carlos Frigerio. Al mediodía, en la vereda del edificio, se colocaron más baldosas con el nombre de los cuatro. Y allí estuvo uno de los niños que sobrevivió: Jorge Priotti (h), que era un bebé de un mes y su hermano de un año.

Ana María Cámara contó cómo había refugiado a Cristina y a sus hijos en su departamento, en el barrio Sur, después de la caída de Ituzaingó y Las Heras. Silvia Galizzi cómo hacía para buscar al mayor de los Ziccardi los sábados a la mañana para ir a la plaza. Y Anatilde Bugna, el día que llevó a los dos chicos a la casa de Castelli 4531, a principios de febrero de 1977. “Ibamos los tres en un colectivo, en el mismo asiento, el ‘Monchito’ parado mirando por la ventanilla y yo con el bebé en brazos”. Bajaron en la esquina, en una calle de tierra y zanjas y caminaron un trayecto que le pareció eterno, pero hoy descubre que eran sólo cien metros. Cristina los esperaba en la puerta. Anatilde dijo que la cara se le iluminó cuando vio llegar a sus hijos y los abrazó. En el jardín del frente, que hoy está tapado por una pieza, Blanca sonreía, con Carolina en sus brazos. “Es el último recuerdo que tengo de ellos”, relató.

“Cristina estaba muy angustiada” por la muerte de su marido y de sus compañeros, recordó Ana María. “No se podía reponer. Nosotras jugábamos con los chicos. Monchito miraba por la ventana, hacia el parque del Sur y el riacho Santa Fe”. Cámara tenía 20 años, recién cumplidos. “Era lindo tener los chicos y muy triste la realidad. Hemos cicatrizado las heridas y las cicatrices que quedan, están ahí, pero apostamos al futuro”, agregó.

Silvia Galizzi dijo que Cristina y sus hijos estaban en una “una situación de vulnerabilidad extrema” y a pesar de eso, ella se ocupaba que “tuvieran la mejor calidad de vida posible. Estaba atravesada por un dolor increíble. Me pregunté muchas veces: ¿Cómo hace esta mujer para dar tanto amor y tanto cuidado a estos gurises? Me encontraba tres veces por semana con ella, los sábados llevaba el Monchito a la plaza, a jugar. Era una madre muy dedicada, de amor entrañable. Eso me parecía maravilloso”, sonrió.

Carolina recuperó su identidad en 1998, cuando supo que era Paula Cortassa. Rosario/12 publicó aquella investigación de los compañeros de su padres: Anatilde Bugna, Stella Vallejos, Carlos Raviolo y Cecilia Nazábal, así que el reencuentro de ayer fue también un homenaje a Cecilia, que ya que yo está. Raviolo lo recordó. “Paulita -le dijo- fue emocionante encontrar la partida de casamiento de tus padres y tu partida de nacimiento. El encuentro con la abuela. Y todo el coraje que puso Cecilia para encontrar lo que vos buscabas, que era tu historia”.

Paula casi no podía hablar. “En este momento estoy destrozada. Cada vez que vengo a Santa Fe me tiemblan los brazos y hoy tiemblo al pisar esta vereda. Ya no tengo la entereza de otros años cuando ustedes recuperaron mi identidad. Pero celebro tenerlos a ellos y celebro nuestra vida”. dijo. Los Ziccardi la abrazaron. Y agradecieron a quienes los “cuidaron y protegieron” en aquellos días de 1977.

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